"Bébete el zumo, que se le van las vitaminas", oíamos que decían nuestras madres cuando éramos niños, sobre todo cuando habían estado un buen rato con el exprimidor de plástico y las cáscaras de naranja se amontonaban al lado. Con el tiempo, este mito no ha desaparecido, como si dejar el vaso sin tapar fuera desecando su contenido. el hecho de que la vitamina c, presente en los cítricos como la naranja o el limón, sea hidrosoluble y de más fácil eliminación contribuye a que algunos sostengan este mito con un dato científico pero sesgado.
Nada más lejos de la realidad, estudios como los de la Academia Española de Nutrición y Dietética, establecen que el contenido vitamínico del zumo queda intacto entre 12 y 24 horas después de su obtención. solo con sometimiento a temperaturas elevadas, como 120 grados, se comprometen los nutrientes del zumo. si es verdad que el sabor puede variar si permanece varias horas expuesto por la oxidación, pero nada más.
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